¿Cómo puedes saber si tu hijo necesita ortodoncia?

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Nuestra sonrisa cambia mucho con el paso de los años, teniendo muy poco en común con las primeras piezas que ocupan nuestra boca. No obstante, eso no significa que no haya que cuidarlas desde el primer momento, tanto los dientes temporales como los definitivos. De hecho, a partir de los 7 u 8 años, debemos prestar atención a cualquier signo que afecte a la posición dental, ya que guarda una estrecha relación con diversos problemas de salud y enfermedades bucales.

Como expertos en ortodoncia infantil en Cornellà, somos conscientes de la importancia que supone tener una sonrisa perfectamente alineada, y más aún cuando el paciente se acerca a la adolescencia. Por eso, queremos ayudarte a identificar los distintos síntomas, para que podamos ponerle remedio cuanto antes. ¡Vamos a ello!

 

Consecuencias de una mala alineación dental

La maloclusión no es solo un asunto estético, sino también de salud, ya que son muchos los problemas que se derivan de una mala alineación dental. El primero afecta a la higiene, puesto que esta patología hace que los restos de comida se cuelen con más facilidad por los huecos interdentales o entre los dientes apiñados, impidiendo cepillar bien las piezas y retirar la suciedad acumulada. Dada esta situación, es fácil que el paciente llegue a sufrir problemas de caries, gingivitis y halitosis.

Si todo ello no fuera suficiente, también existen dolencias asociadas a la maloclusión, como dolores de cabeza, de cuello y de espalda, así como molestias en la mandíbula.

 

Síntomas de que tu hijo necesita un tratamiento de ortodoncia

Para orientarte en la búsqueda de señales, queremos explicar qué síntomas indican que tu hijo necesita ortodoncia:

  • Mala mordida: sucede cuando los dientes inferiores o los superiores se adelantan o se atrasan, lo que ocasionará que las coronas de ambas arcadas dentales no cierren correctamente. También hay una mala mordida cuando, al cerrar la boca, los dientes no se unen o cuando algunos de ellos sobresalen y cierran por fuera de otros.
  • Apiñamiento: junto con la mala mordida, el apiñamiento es el problema más habitual que requiere un tratamiento de ortodoncia. La causa que explica por qué algunos dientes se apiñan la encontramos en unas piezas dentales demasiado grandes o una boca muy pequeña, lo que impide que los dientes ocupen su hueco correspondiente y se mantengan uniformes. En este caso, la ortodoncia moverá las piezas mal colocadas y hará hueco en la boca del paciente para que su sonrisa se presente totalmente alineada.
  • Diastema: la separación de los dientes, en especial los incisivos anteriores superiores, también es motivo suficiente para dejar la boca de tu hijo en nuestras manos, puesto que determinaremos qué alternativa es la adecuada para unir las piezas y mejorar la función de las propias piezas.

 

Aunque cada sonrisa es un mundo, siempre recomendamos a nuestros pacientes más pequeños no sobrepasar los 13 años para comenzar el tratamiento, ya que, hasta esa edad, la estructura maxilar aún está en desarrollo y es más sencillo adaptarla a las necesidades. ¡Contacta con nosotros y ayudaremos a tu peque a conseguir la sonrisa que se merece!